1.-Introducción: Reacciones Adversas a los Alimentos
A
lo largo del tiempo muchos autores han sospechado de la capacidad de
los alimentos comunes para causar patología en determinados sujetos.
Los primeros antecedentes los podemos encontrar en el año 500 A.C.,
cuando Ariteo, médico griego, relaciona los alimentos con determinadas
situaciones clínicas como las migrañas y cefaleas. Su contemporáneo
Lucrecio Caro,
de la Escuela Hipocrática, en su obra Rerum Nature, ya señala que algunos
alimentos como el queso podía ser beneficiosos para algunas personas
y para otros podía resultar venenoso y hasta mortal.
En
nuestros días, además del rigor diagnóstico, es necesaria la utilización
de una terminología precisa ante las Reacciones
Adversas a los Alimentos. En 1984, la Academia
Americana de Alergia e Inmunología publicó la delimitación
de los términos a utilizar en ralación a las Reacciones Adversas inducidas
por alimentos. (1) Anderson y Song.
Básicamente se diferencian dos grandes grupos de reacciones según los
mecanismos que los producen:
-
Las mediadas por mecanismos
inmunológicos, llamadas reacciones alérgicas a los alimentos.
-
Las mediadas por otros
mecanismos, que se engloban con el término de intolerancia alimentaria
dentro de la que se encuentran las alteraciones metabólicas, déficits
enzimáticos, acción tóxica...
Dentro de las reacciones
causadas por mecanismos inmunológicos diferenciamos los procesos mediados
por elevación de las inmunoglobulinas IgE, que intervienen en procesos
anafilácticos, y los mediados por elevación de las IgG. Es a éste último
mecanismo de reacción al que llamamos "Sensibilidad Alimentaria"
para diferenciarla de la alergia típica.
2.-Sensibilidad a lo Alimentos Mediada por Inmunoglobulinas IgG.
Fisiológicamente, los antígenos
(Ag) alimentarios más típicos son glicoproteínas de pequeño peso molecular
(10.000 a 40.000 daltons) resistentes a la hidrólisis por ácidos y proteasas,
y a la desnaturalización por el calor, lo que los hace clínicamente
diferentes de la luz intestinal, de manera que son captados por las
células M del epitelio que recubre las Placas de Peyer, donde son procesados
por macrófagos portadores de MHC-II, para su posterior presentación
antigénica a los linfocitos.
También
algunos enterocitos son portadores de moléculas de MHC-II y son capaces
de presentar algunos antígenos solubles. Se produce así una sensibilización
al antígeno, que se traduce en una respuesta inmunológica heterogénea,
pero en la que predomina la producción de IgA y la supresión de la respuesta
IgE. (2) Taylor et col. Incluso en condiciones normales,
pequeñas cantidades de macromoléculas alimentarias son absorbidas, y
son rápidamente neutralizadas por inmunoglobulinas circulantes, formando
inmunocomplejos, que contienen IgA o IgG, y son detectables de una a
tres horas tras la ingesta y se aclara rápidamente sin ocasionar patología
en casos de ingesta aislada. (3) Paganelli et col.
Numerosos
estudios posteriores relacionan los alimentos con reacciones de hipersensibilidad
mediada por inmunoglobulinas tipo IgG. (4) Dixon et col. (5) Hvatum et col. (6) Morris et col.
De esta forma, la continua ingestión de los alimentos a los que se es
sensible (bien directamente, bien como ingredientes de alimentos preparados
o precocinados, y bollería), provoca una constante presencia de anticuerpos
en el torrente sanguíneo.
3.-Inmunocomplejos Circulantes y Obesidad
Los
anticuerpos circulantes se van a unir a los antígenos alimentarios nada
más pasar éstos a la circulación, formándose los inmunocomplejos o complejos
antígeno-anticuerpo, que pueden llegar a formar grandes redes. En un
lapso de tiempo de apenas dos horas, los complejos inmunes provocan
la activación de otros componentes del sistema inmunológico (Complemento
y otras moléculas reguladoras), provocando una inflamación local de
los tejidos. (7)Janeway y Travers. Dependiendo de la cantidad
de alimento ingerido, y de la frecuencia, provocan un aumento continuado
y acumulativo de IgG. En casos graves se pueden detectar síntomas de
vasculitis. (7 bis)Janeway y Travers. En segundo lugar, la persistente
presencia de los inmunocomplejos en la circulación, hace aumentar la
presión coloidosmótica (PCO) del plasma sanguíneo, y por lo tanto aumenta
la presión PCO de los capilares glomerulares de las nefronas renales,
disminuyendo la filtración glomerular. Este aumento de la presión PCO
ocasiona el aumento de la presión hidrostática de la cápsula de Bowman
de las nefronas, lo que a su vez incide otra vez en una disminución
del filtrado glomerular renal, (8) Guyton y Hall., produciéndose así una menor
eliminación de líquidos.
Además
de esto, los inmunocomplejos originan situaciones de edema a nivel celular.
En la mayor parte de los casos, el edema ocurre en el compartimento
del líquido extracelular aunque también puede alojarse en el espacio
intracelular. Los trastornos que pueden originar hinchazón intracelular
son dos:
Igualmente, al edema extracelular
contribuyen las reacciones inmunitarias por la liberación de sus productos.
(9) Guyton.
Por
tanto, la sensibilidad a los alimentos mediada por IgG provoca acumulación
de líquidos en estos casos.
Todas
estas circunstancias juntas, unidas a la acción del complemento y el
resto de respuestas inmunológicas a estos anticuerpos provocarían una
serie de síntomas heterogéneos, entre los que se encuentra el aumento
de peso (y de volumen), que podrían ser resistente a dietas de adelgazamiento
hipocalóricas, en las basadas en la combinación de los alimentos y en
dietas disociadas ya que se continuaría ingiriendo alimentos que provocan
sensibilidad.
4.-Transtornos Gastrointestinales
En
los estudios de provocación con placebo y doble ciego, los síntomas
gastrointestinales ocupan el primer o segundo lugar en cuanto a frecuencia.
Generalmente se trata de dolor abdominal, diarrea o vómitos, aunque
puede tratarse también de manifestaciones orofaríngeas (Síndrome alérgico
oral: SAO). Estos síntomas pueden asociarse entre sí y con otras alteraciones.
El llamado "cólico del lactante", verdadero cajón de sastre,
puede ser expresión de reacciones adversas a los alimentos. Los síntomas
suelen producirse rápidamente tras la ingesta, pero también pueden ser
tardíos.
Entre
las enfermedades por reacciones adversas a alimentos en el aparato digestivo,
que se consideran mediadas principalmente por reacciones de tipo tardío,
se distinguen fundamentalmente las relativas al intestino delgado y
la colitis (10) Walker-Smith. El paradigma es la enfermedad
celíaca, pero enteropatías similares se han descrito con otros alimentos
como leche, soja, pescado, arroz, pollo y huevo. Además, estas enteropatías
pueden sobrevenir de manera insidiosa, o de forma aguda, siguiendo a
una gastroenteritis aguda infecciosa, o debutando como tal. La evolución
puede ser la de una diarrea crónica con retraso del crecimiento, o una
diarrea grave y rebelde, pero pueden también ser prácticamente asintomáticas.
Algo
similar ocurre en la colitis. Se han descrito casos de rectorragias,
que mejoran con la eliminación de la leche de vaca de la dieta y empeoran
con la provocación. También se aprecia infiltrado eosinofílico en los
estudios histopatológicos. La gastroenteritis eosinofílica es una entidad
de etiología desconocida, si bien es frecuente la coexistencia de sensibilización
a alimentos, y los pacientes pueden mejorar con dieta.
5.-Otras Alteraciones
Manifestaciones
cutáneas
La
producción de una erupción cutánea en forma de rash o de urticaria y/o
angioedema tras la ingestión de un alimento ha sido ampliamente demostrada
con pruebas de provocación con doble ciego (PPDC), siendo también frecuente
el prurito. En pacientes con dermatitis atópica se ha constatado igualmente
ese tipo de reacciones, con las pruebas de provocación, que sin duda
pueden exacerbar los síntomas, aumentando el prurito e induciendo rascado.
Sin embargo no se ha demostrado que la dermatitis atópica sea debida
a alergia típicas a alimentos, ya que no dieron positivos a los tests
cutaneos y al RAST (IgE específica).
Manifestaciones
Respiratorias
Son
menos frecuentes que las gastrointestinales y cutáneas, pero al igual
que estas, a las cuales generalmente se asocian, han sido objetivadas
mediante provocación con placebo y doble ciego, incluyendo asma rinitis
y edema faringeo. Se ha admitido también la existencia de enfermedad
pulmonar crónica por alergia a alimentos, con base a la evolución observada
con los cambios dietéticos y en las anomalías inmunológicas encontradas;
es el caso de la hemosiderosis pulmonar secundaria a la ingestión de
leche de vaca o del síndrome de Heiner (11) Halpern G.M.
Manifestaciones
Neurológicas
La
única manifestación neurológica de probada relación con alimentos es
la migraña, aunque el mecanismo patogénico es mal conocido. Algunos
alimentos contienen aminas vasoactivas y su ingestión pudiera desencadenar
el proceso; pero tampoco es descartable, como señalan algunos autores
que el mecanismo sea de tipo inmunológico. (12)
Mansfiel L.E.
La
relación entre alimentos y trastorno de conducta y psiquiatría no se
ha podido confirmar por estudios controlados, sin embargo, cada vez
están mas claras las implicaciones entre sistema inmunológico y el sistema
nervioso, pudiendo describirse distintas actitudes consecuentes a la
estimulación inmunológica de distinta índole. El factor tiempo de exposición
al antígeno tiene también importancia en esta y otras manifestaciones.
(13) Crayton.
BIBLIOGRAFÍA
(1) Anderson, J.A., Song, D.D., 1984 "Adverse
reactions to foods". American Academy of Allergy and Inmunology.
US Depart. Of Health.
(2) Taylor, S.L., Lemanske, R.F., Busch, R.K.,
Buse, W.W., 1987. "Food allergens: structure and inmunologic properties".
Ann. Allergy 59: 93-99.
(3) Paganelli, R., Levinski, R.J., Brostoff, J.,
1979, "Inmune complexes containing food proteins in normal and
atopic subjets after oral callenge and efect of sodium..." Lancet,
1979,1: 1270-1272.
(4)
Dixon, F.J., Cochrane, C.C., and theofilopoulos, A.N., 1988, "Inmune
complex injury", Inmunologic Disease 1988, 233-259.
(5) Hvatum, M., Scott, H, Brandtzaeg, P, 1992,
"Pitfalls in determinating IgG and IgG subclass antibodies to food
antigens", J, Immunol. Methodos 1992, Apr 8 148:1-2 77-85.
(6) Morris, E.R., Hampton, S.M., Morgan, J.B.,
1993, "IgG subclasses to food proteins in atopic and normal individuals",
Ann. Nutr. Metab. 1993, 37:1 39-43.
(7) Janeway, C.A. Jr, Travers, P., 1994, "Inmunobiology:
the immune system in health and disease", Oxford. Pág. 11:10. (7 bis) pág. 11:11.
(8) Guyton y Hall, 1997, "Tratado de Fisiología Médica",
9ª ed., Mc Graw-Hill-Interamericana, pág. 352.
(9) Guyton, 1994, "Fisiología y Fisiopatología", 5ª ed.
(3ª española), Interamericana-McGraw-Hill, págs. 211-212.
(10) Walker-Smith J.A., Ford RKP, Philips AD, 1984,
" The specrum of gastrointestinal allergies to food. Ann Allergy
1984;53:629-636.)
(11) Halpern G.M., 1983 "Alimentay allergy",
Journal of Asthma, 1983; 20:251-289.
(12) Mansfiel L.E., 1987, "The role of food
allergy in migraine: a review." Ann. Alllergy, 1987; 58:313-317)
.
(13) Crayton J.W., 1986, "Adverse reactions
to foods: relevance to Psichiatric disorders". Allergy. Clin. Immunol. 1986; 78:243-250.