Metabolitos orgánicos
El crecimiento microbiano intestinal se acompaña de la liberación de productos de su metabolismo que pueden ser absorbidos y excretados en la orina. Los síntomas gastrointestinales o neurológicos asociados pueden resultar de la irritación de la mucosa intestinal o la distribución sistémica de los productos neurotóxicos absorbidos.
Los niveles elevados de metabolitos orgánicos específicos en orina pueden indicar tasas anormales de crecimiento microbiano intestinal. La ubicación anatómica del crecimiento excesivo suele ser la región del intestino medio que es más difícil de examinar por otros medios.
Este estudio incluye la valoración de algunos de estos metabolitos, que son clasificados en dos grandes grupos: Los metabolitos que proceden principalmente del metabolismo de las bacterias, que componen el módulo bacteriano y las que son producidos principalmente por levaduras, que componen el módulo fúngico.
La detección de alteraciones en los niveles de los metabolitos de un módulo y/o del otro va a permitir orientar la estrategia terapéutica y la dieta de manera más específica.
Se estima que en el intestino delgado coexisten más de 1000 especies de microorganismos diferentes. En condiciones normales, todas ellas se encuentran en un equilibrio natural que es saludable. Una flora intestinal adecuada es beneficiosa, entre otros aspectos, porque protege nuestra mucosa intestinal de otras bacterias y microorganismos patógenos, ayuda a metabolizar hidratos de carbono y a la absorción de vitaminas y contribuye a estimular nuestro sistema inmunológico.
Una alimentación inadecuada y, sobre todo, el uso indiscriminado de antibióticos son las principales causas de que se produzca un desequilibrio en la flora intestinal sana o disbiosis intestinal, en la que se produce una proliferación de levaduras y/o bacterias no beneficiosas. Es importante tener en cuenta que las levaduras son hongos y, en consecuencia, son resistentes a los efectos de los antibióticos que sí afectan a las bacterias intestinales, permitiendo así la proliferación fúngica. La proliferación de flora bacteriana o fúngica no beneficiosa puede ejercer un importante efecto sobre la salud en general y sobre el comportamiento en particular.


